Sistemas · Cómo elegir
Qué galpón conviene según la luz libre que necesitás
Antes de elegir el tipo de galpón, mirá cuánto necesitás cruzar sin columnas en el medio. De ese ancho, la luz libre, salen el parabólico, el reticulado o el alma llena.
Sistemas y comparativas
Todo empieza por la luz libre que necesitás
Antes de preguntarte de qué tipo hacés el galpón, mirá lo que va adentro y cuánto ancho necesitás cruzar sin una columna en el medio. Esa medida, la luz libre, es la que define casi todo. Un depósito de logística que mueve autoelevadores y acomoda estanterías pide cierto ancho despejado; un taller con un puente grúa, otro. Una vez que sabés esa luz y la superficie total, el sistema queda casi definido.
Por eso, cuando alguien nos cuenta para qué va a usar la nave y qué frente necesita, la recomendación sale derecho. Los tres sistemas que hacemos cubren rangos de luz distintos, y cada proyecto entra en uno.
El parabólico rinde de 10 a 20 metros
Cuando la luz libre va de 10 a 20 metros, el que mejor rinde por metro cuadrado es el parabólico, la nave habitual de los depósitos que no piden un frente muy ancho. Conviene que la superficie arranque en los 500 metros cuadrados: por debajo de ahí el flete y el montaje pesan demasiado sobre el total, y el metro cuadrado se dispara.
Cuando el parabólico queda corto, entra el reticulado
Pasados los 20 metros de luz el parabólico ya no da. El sistema que sigue es el reticulado a dos aguas armado con perfil C, que estira el frente sin columnas hasta unos 30 metros. Sirve para las naves medianas, más anchas que un depósito chico y todavía por debajo del porte de una industrial grande.
Para frentes anchos y naves grandes, alma llena
De 30 metros de frente en adelante entran las vigas de alma llena, que llevan el ancho hasta 40 o 50 metros y la superficie hasta 10.000 metros cuadrados. Si tu nave tiene que medir 40 metros de lado a lado, no hay otro sistema que la resuelva. Son las naves grandes de logística y distribución, esas donde entra media flota y se cruza sin una sola columna en el camino.
Por qué el largo y el uso casi no cambian la elección
Hay dos cosas que suelen preocupar de más. El largo del galpón no limita el sistema: la estructura se repite las veces que haga falta, así que la nave puede ser tan larga como necesite el proyecto. Y el uso, en la mayoría de los casos, tampoco cambia la nave. Alrededor del 85% de las naves se usan para logística y salen iguales, vacías, para que adentro montes lo que necesites. Un puente grúa, una fosa de taller o el sistema contra incendio que la ley pide arriba de 1.000 metros cuadrados se resuelven como adicionales, calculados aparte, sin tocar la base de la nave.
Lo que no cambia en ninguno de los tres
Elijas el sistema que elijas, hay cosas que van siempre. La nave se calcula para la acción de viento real de su zona según el CIRSOC 102, y esa memoria de cálculo se entrega con la obra. La platea de hormigón H-21 y las fundaciones entran en el mismo cálculo y en el mismo precio, porque el alcance llave en mano es la obra completa. Podés comparar los tres sistemas con sus luces libres, y si estás juntando presupuestos, mirá por qué dos precios por metro cuadrado parecidos pueden no estar cotizando lo mismo antes de firmar.